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En el estudio del artista cubano Williams Carmona sus obras de arte comparten la misma importancia que las fotografías de sus familiares y amigos, que están colocadas en las paredes. 

 

Hay imágenes del pintor con su hija Lola, de un año y medio, otras de familiares cercanos, de amigos y también hay varias en las que aparece con figuras artísticas, como Alejandro Sanz y Ricardo Arjona.

 

Este amplio espacio, ubicado en Guaynabo, resume de alguna manera lo que para este artista representa la patria. Carmona salió de su natal Cuba en la década del noventa y navegó varios mares antes de anclar en Puerto Rico, lugar que escogió como su hogar. 

 

“Yo soy muy puro porque yo soy de donde llego. He llegado a muchos lugares en mi vida, pero donde he pasado más tiempo es en Puerto Rico y me sería muy difícil irme de aquí. La patria son los amigos, la familia de uno, y eso lo tengo aquí”, manifestó. 

 

Carmona se cataloga como un eterno inmigrante porque vivió en carne propia el vaivén de las llegadas y las partidas. Salió de Cuba a los 19 años, llegó a México, luego se fue a España, a Estados Unidos, hasta que piso suelo boricua. 

 

“Yo en realidad aunque no me haya tirado al mar y no sepa nadar, yo vivo en carne propia todo lo que pasa esa gente que emigra para llegar a una tierra de libertades, porque no es libertad con ‘d’ es con ‘s’”, destacó este artística, quien siempre ha sido crítico del gobierno cubano. 

 

Es precisamente  la inmigración uno de los temas de inspiración del artista en esta nueva faceta de su carrera plástica. Carmona fue firmado el pasado mes de septiembre por la galería de Nueva York, Hoerle Guggenheim, que lo representará por los próximos tres años. 

 

Como parte de sus nuevas propuestas con esta galería, nacida en el 2014, el artista presentará dos exhibiciones. Una será en diciembre durante la feria Art Basel, en Miami, donde presentará una escultura  y dos pinturas, y otra en Nueva York, donde exhibirá 14 obras nuevas en el mes de marzo. 

 

En ambas el tema de la inmigración estará de alguna manera representada a través de piezas surrealistas, donde combina elementos del reino animal.    

 

“La catástrofe actual nos está acercando más a los animales. El ser humano, creador de tantas cosas buenas y malas, lo veo como que se está acercando más al pensamiento animal que al racional. El ser humano cada día se educa menos, menos se preocupa por la visión del mundo”, opinó. 

 

Como parte de las obras de la nueva serie de Carmona, se encuentra una escultura que presenta una escalera de vacas donde en el tope se aprecia una especie de minotauro que carga con una maleta y dirige a las reses. Otra presenta una lluvia de balas, donde aparece la figura de Jesucristo. Ambas son piezas provocadoras que hacen reflexionar sobre nuestra condición humana desde un lugar crítico. 

 

“Imagínate tú que me ha puesto más agudo todavía, porque imagínate que uno le deja un legado a los hijos que no solo es económicamente, sino le deja un legado espiritual y mientras más miro a mi hija más me doy cuenta que este mundo desgraciadamente, este mundo, no quisiera que le perteneciera”, compartió con preocupación. 

 

Sobre su nueva relación con la galería Hoerle, en tanto,    destacó que es una nueva oportunidad para seguir dando a conocer su trabajo a nivel internacional. Comunicó que es el único artista latino de la galería, la cual cuenta con otros artistas plásticos internacionales de renombre. 

 

“Lo que ellos están buscando son artistas que tengan diferencias entre ellos mismos. Hasta ahora soy el único artista latinoamericano. Le pregunté (al galerista) que por qué quería que mi obra formara parte de su elenco y me dijo que porque es una obra que tiene un contenido social bastante fuerte y directo”, compartió.  

 

Las enseñanzas de Pablo Milanés. La vida de Williams Carmona está repleta de bolsillos con historias. Una de ellas tiene como protagonista al cantautor cubano Pablo Milanés, quien aparece en uno de esos tantos retratos colgados en las paredes de su estudio.  

 

“Esto es una historia que conté una vez y nunca la he vuelto a contar. Yo soy huérfano, yo soy adoptado y fui adoptado y criado por un hombre muy grande que es Pablo Milanés. Él me enseñó a vivir, me enseñó lo que es la visión del hombre. Una de las cosas que decía de toda la vida, desde que yo era chiquito, era que ser bueno es más importante que ser objetivo”, recordó sobre una de tantas enseñanzas de su padre adoptivo. 

 

Carmona destacó que durante años mantuvo en silencio esa relación con Milanés porque no quería apoyar su carrera en la figura del cantautor. Dijo, además, que tiene una relación muy buena con su padre adoptivo, que se respetan y que nunca han tenido problemas por diferir ideológicamente.

 

“Te digo honestamente nosotros nunca hemos tenido conflictos. Yo sé cómo él piensa y él sabe cómo yo pienso y nos respetamos. Hace como cinco meses mi viejo estuvo aquí y él está sumamente orgulloso de quien soy”, indicó este artista, hijo del mar.